viernes, 5 de octubre de 2012

La luna

La luna no entiende de precios, inflaciones y tarifas. La luna no acostumbra a tomar la calculadora, y coger el lapicero para anotar la cantidad de dos cientos cuarenta y tres. La luna se regocija en su belleza y la luz azulada que proyecta, como los neones de un local de la gran vía, invade las estancias, los lugares y los llena de hermosura. La luna no entiende de estaciones del año o quizás sí, porque su luz es más tenue o más intensa dependiendo de la época del año. ¿Por qué es tan misteriosa alguien lo sabe? Quizás porque cada noche parece una lámpara huérfana de un escritorio, una mujer viuda que se asomara a un balcón a ver al universo deambular.

No hay comentarios:

Publicar un comentario