Aunque todo sean certezas,
hoy te quiero como antes de ayer.
La tarde es esa pasarela
por la que pasan
los sueños,
algunos necesarios
otros accesorios,
para adornar
nuestra melancolía,
estado superior de la tristeza.
Ya sé que nunca
dormimos juntos,
ni siquiera nunca
llegamos a darnos
ese beso profundo
que yo tanto anhelaba
pero
creo que
la vida nos tiene
guardada alguna
buena noticia.
Aunque todo sean
certezas,
te recuerdo y te olvido,
más lo primero
que lo segundo,
pero no me miento,
soy consciente
de las limitaciones
y de los caminos
por recorrer.
En ese aspecto,
quiero mantener una tierna
esperanza,
de que algún día
te pueda mirar a los ojos
y decirte amor.
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