Amor, me haces mucha falta.
Sé que te veo a diario, que tienes forma de niño y de mujer,
pero, en serio, me haces mucha falta.
No es que no estés presente,
porque lo estás en el recuerdo,
en algunos gestos
que atisbo desde la distancia,
pero me haces mucha falta.
Cuando termina el día,
ese laberinto insospechado,
ese camino con obstáculos,
algunos salvables, otros que no lo son tanto,
me digo:
Amor, me haces mucha falta.
En este desierto sin arena,
en este vuelo sin aire,
en este navegar sin olas,
la única cosa
que me viene
es la certeza de que te veo
a diario
pero que sí, que me haces mucha
falta.
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