A media tarde,
imagino tu rostro,
tu cabello recogido o en melena,
el viento lo acaricia y lo mueve.
A media tarde,
la tristeza se convierte en alegría
al saber
que la distancia
siembra
recuerdos,
y me llega
ese perfume de tu pelo,
que huele
a flores frescas de abril.
Mi cuerpo y mi alma se despojan de
la melancolía,
abrazando
la pequeña felicidad
de compartir mi sentimiento.
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