A lo lejos
se advierte el atardecer de otoño.
La gama de colores
rosáceos, violetas y anaranjados
llena el cielo
con la maestría del pintor
que hiciera
sus experimentos
de luz con la paleta
y el pincel.
El tranvía
camina sigiloso
por el carril
de hierro
y en la estación
hay una nostalgia
que se abriga
de melancolía.
En el trayecto,
procuro colocarme para
mirar hacia adelante,
el pasado
es un ave
que voló
hacia otros lugares
ya hace tiempo
pero
nos enseñó con su vuelo
la lección de su itinerario.
A lo lejos se advierte
el atardecer de otoño,
los árboles agitan sus
ramas
por el viento
y la llanura queda solitaria
dejando a entrever
la austeridad de esta
tierra castellana.
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