Sé apenas nada de tí,
pero lo que sé
lo aprendí en tu mirada.
Tus ojos expresan,
tus ojos me cautivan y me conmueven,
tus ojos reclaman
atención y afecto,
tus ojos dicen y sienten.
Pero es verdad
que apenas sé
nada de tí
y lo demás lo aprendí
leyendo
lo que escribes,
analizando sintácticamente
cada oración,
subrayando
el sujeto nosotros.
Tal vez dicho sujeto
nunca existió
o quizás sí
existió en los sueños
que alimentan
los anhelos y los deseos.
Sé apenas nada de tí,
pero me gustaría enarbolar
algún día esa bandera,
que nos concede
el porvenir,
esa bandera tuya
y mía,
y de todo lo mío y lo tuyo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario