lunes, 17 de septiembre de 2012

Te busqué, te busco, te buscaré.

Te busqué entre callejuelas y compases de atardecer
bañados por las luces anaranjadas y blanquecinas de las farolas. 
Te busqué sin fortuna y no te encontré 
ya la noche es testigo 
del desierto inequívoco 
por el que el transeunte 
errante 
culmina los días 
y afronta su devenir cotidiano. 
Te busco
y, sin embargo,
desisto, me desanimo y
me entrego,
no hay energía suficiente
que pueda alcanzar,
muchas barreras
nos bloquean.
Te buscaré o quizás me busques tú,
quién sabe,
sería un bonito colofón,
yacer juntos,
deseado epílogo
para nuestra
odisea colectiva.

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