Cuando te conjugo con el pretérito imperfecto,
me sabías a tarde de otoño
cuando se ponia el sol
sobre las lomas y la luz anaranjada
cubria las ramas de los árboles
con su manto protector.
También tenías un sabor
a noche de primavera
entre luces de farolas,
avenidas, calles, rotondas
de una gran ciudad
y el sinsabor de un hasta luego,
no sabía cuándo nos volveríamos a encontrar,
amor.
Cuando te conjugo con el presente simple,
te veo lejana y distante,
encerrada en una torre,
que es una gran atalaya
rodeada de cerrojos.
Cuando te conjugo con el futuro condicional,
te diría,
pasearía a tu lado,
te daría mi mano,
y eso basta
en mi universo incompleto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario