domingo, 21 de octubre de 2012

Pasión, placer, afecto

Tal vez la pasión ya tuviera color,
aroma y sabor,
pero no sólo de pasión
vive el ser humano,
no sólo vive de gozo,
también necesita
de comprensión y de afecto.
Los placeres se desvanecen
como los instantes,
y siempre nos queda
ese momento
de después en el que
habiendo saboreado
el fruto maduro
nos parece que todo
placer es incompleto.
En la erótica cotidiana,
la fuerza de la costumbre,
la mecánica de los besos,
de los abrazos,
de las caricias,
es poderosa.
Pero qué maravilla existe
en el nuevo amor,
si lo hubiere,
esa hoja en blanco
sobre la que escribir líneas
enteras
cargadas con
nuestras ídeas acerca
del afecto, el placer y la pasión.

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