Ya ves que no soy monárquico
pero contigo haría una excepción
pues eres reina de parte de mis días.
Mirándote como si fueras
pieza de un episodio de la historia medieval,
te imagino
viviendo en un alto castillo rodeada de
cerrojos
y con guardianes que custodian
la fortaleza.
Mas eso no es una desventura
siempre existieron ventanas
abiertas
en los lugares más recónditos
siempre existieron
rejas por las cuales
los pergaminos con lazo
se cuelan
para enviar mensajes.
Hermosa reina,
tú mereces
la mejor de las vidas.
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