
Desnuda tu corazón,
aunque tu corazón se sienta desnudo.
Entrega tu corazón,
a pesar de se quede entregado.
Da cobijo a tu corazón,
ya que afuera no lo cobijan demasiado.
Fortalece tu corazón
para amar a las gentes
que han de ser amadas.
Cultiva tu corazón
y planta una parcela
de ilusión,
un jardín de férreo
coraje.
Desnuda tu corazón,
aunque tu corazón se sienta desnudo,
ya que si los sentimientos
permanecen incomunicados
tienden a pudrirse
y ello conduce
al consiguiente hedor,
como huele el agua de las acequias
cuando permanecen quietas.
Escucha a tu corazón,
aunque lo que tenga que decirte
te produzca temor
y te parezca
que te diriges
a un gran embrollo
si tomas ese camino.
Debate con tu corazón
pero dale cancha,
déjale
contarte
que tú eres lo mejor
que te ha sucedido.


