nos quedarán los actos,
las frondosas alamedas,
las luminosas avenidas,
las riberas y los cauces,
las plazuelas y los callejones
de esta ciudad desordenada,
de esta frontera nebulosa
donde habitan los olvidos
y las desmemorias,
los recuerdos
y las extravagancias.
Si se agotan las palabras,
qué nos queda,
tal vez nos queden las manos
para acariciarnos,
los labios para besarnos y
para susurrar una tímida
y solitaria palabrita, amor.
y las extravagancias.
Si se agotan las palabras,
qué nos queda,
tal vez nos queden las manos
para acariciarnos,
los labios para besarnos y
para susurrar una tímida
y solitaria palabrita, amor.
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