martes, 6 de noviembre de 2012

Los sonidos de la noche.

Son mínimos,
son máximos,
son acordes de nocturnidad,
son las notas que construyen la melodía,
son dulce llanto
y creciente algarabía,
son inicio,
desarrollo y fin,
son las ondas sonoras
que se propagan en el viento,
son los quejíos,
son los lamentos,
es que la noche se ha estremecido,
son ruído,
crujido, motor encendido,
es sirena de ambulancia,
es alarma contra el robo
de un vehículo estacionado
en plena calle.
Son los sonidos de la noche,
el grito de un joven
ebrio de soledad,
las lágrimas de un niño
que no sabe dónde está,
el murmullo del agua
que fluye por el río,
el arrullo de una paloma,
y el miedo que de pronto
se asoma
a la fiesta tardía.
Son sonidos irremplazables,
los sonidos de la noche,
algunos nos cuidan
y nos besan,
otros nos persiguen
y nos acorralan,
pero no son
más que eso,
sonidos.

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