Ella es como el viento,
difícil de descifrar,
impredecible,
sorprendente,
esquiva.
Se arremolina, desordena las hojas
que caen de los árboles
en un día otoñal.
Ella es como el viento,
y por eso
no es necesario
que nadie intente atraparla,
porque fluye como el aire,
o como el agua en un río,
y se mueve
con la elegancia
de una bailarina clásica,
es su paso armonía
y gracil su gesto.
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