Una vez más,
intenté romper con lo anterior
sin darme cuenta de que podía
resquebrajar la frágil
construcción del castillo de naipes
de mi existencia.
Una vez más,
inicié la ascensión
vertiginosa para salir
a flote.
Una vez más,
quise que la montaña escarpada
se transformara en
amplia llanura.
Una vez más,
desaprendí y aprendí,
ya sólo me quedaban
como refugio las palabras.
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