jueves, 5 de julio de 2012

(Y VIII) Canto al hijo que no tuvo con ella.

Emilio Cifuentes, melancólico y soñador en una tarde de verano...
"Qué gran alegría habríame supuesto, Madame Y, el haber formado con Usted un habitáculo de amor con tres ladrillos y dos cañas, una vivienda austera donde criar a un hijo que fuera tan lindo como su madre y tan loco como su padre. Qué gran alegría habría sido y, sin embargo, valoramos lo que tenemos. Nuestra cotidiana felicidad se basa en pequeños logros y mínimas historias. "

No hay comentarios:

Publicar un comentario