No vine hasta aquí
para encontrar tu aplauso
ni tu aprobación.
Ni siquiera vine hasta
aquí para desfacer el entuerto
ni señalar al culpable.
No vine hasta aquí
para burlarme
o jactarme de tu miseria
o de tu sufrimiento.
No vine hasta aquí
para cimentar la felicidad
sobre la infelicidad ajena.
No vine hasta aquí
para eso.
Sin embargo,
vine hasta aquí
para acompañarte y serte útil,
para entregarte mi fraternal
abrazo,
mi cariño sin fisuras.
Lástima
que estés tan mal acostumbrada
a devolver poco
cuando los demás
te entregan tanto.
No vine hasta aquí
para participar en un concurso
de preguntas y respuestas
donde tú tienes
la última palabra.
Vine hasta aquí
para construir un futuro
mejor pero sin seguir la
estela de nadie,
a sabiendas
que aprendemos de los demás
pero contigo, no aprendo
más que a sentir odio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario