En las noches en las que apenas duermo
escribo tu nombre
y deambulo por cada una de sus letras
como fugitivo desorientado
a la espera de encontrar la
salida del laberinto.
Qué fácil es confundirse
cuándo se tiene el corazón
y el alma tan vacíos.
Qué fácil es sucumbir
frente a alguien que tiene
la mente y las ideas claras.
Sin embargo,
este que suscribe
no se da por vencido.
Tal vez
mañana
o el día después de mañana
nos miremos
sin distancias
cronológicas
sin desnivel de conocimientos.
Cuánto puedes ganar,
cuánto podrás perder...
No hay comentarios:
Publicar un comentario