Es cierto:
Yo no tengo nada,
pero mi nada me pertenece
al igual que el silencio
desde el que te invoco.
Sobre la nada,
querría ser capaz
de construir el edificio
de la alegría,
el armazón de la felicidad.
Mientras tanto,
me pregunto
qué forma tienen la alegría
y la felicidad
y sobretodo cuánto duran.
En la nada
suspiro un todo
y clamo contra la desesperanza.
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