
Eres frágil y bella como la flor de julio,
que nació de madrugada,
silenciosa y tibia mirada,
recordaba el más maravilloso
de los paisajes acontecido.
Viniste a colmar de esperanza,
a llenar de paz y de alegría,
a crecer desde la nada,
a edificar sin prisa
la elegancia de tus pétalos,
la armonía de tus pistilos.
Pasado el tiempo,
te observo, flor de julio,
y bendigo por siempre
el día que te pusiste en mi camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario