viernes, 18 de junio de 2010

Point Judith.


Como Ulises en su viaje,
me dirijo hacia Point Judith.
En lugar de batallas, puertos y cuestiones mitológicas,
mi periplo es un simple viaje por la carretera que bordea
la playa.
Paso por las torres del paseo marítimo de Narragansett y veo las rocas
cerca del mar.
Esta distancia transoceánica con mi lugar de origen
me provoca nostalgia, y quisiera rebobinar
la cinta de mis recuerdos y darle al pause.
Si el tiempo se detuviera en nuestros instantes
de profundo gozo, seríamos incompletos
porque sólo conoceríamos el placer.
La vida es un conjunto de momentos,
algunos que son marejada y otros
que son mar calma.
Si no dejo que la cinta continúe,
me estancaré y oleré como el agua estancada.
Por eso camino de Point Judith me encuentro,
observo que las gaviotas sobrevuelan el aire,
y el faro orienta la trayectoria de los barcos
en la noche con su luz, para que,
de forma testimonial, lleguen al puerto.
¿Quién sería Judith?

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