
A pesar de los años y del desgastado rostro
En sus ojos se apreciaba la duda y el asombro
La sorpresa, la novedad y la certeza
La soledad visitada
El paréntesis de invierno.
Juntamos palabras, medias verdades,
Cruzamos instantes en un intercambio,
Coloquio limitado por los silencios.
Tras él los años de despego,
La despreocupación y el ¿arrepentimiento?
Las promesas se las lleva el viento.
Quería decirle, padre, que no lamento,
Y a partir de su más absoluto desprecio,
Comunicarle, que las simpatías son mútuas
Y que le guardo un rencor a fuego lento.
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