jueves, 17 de junio de 2010

Anatomía de un encuentro.


A pesar de los años y del desgastado rostro

En sus ojos se apreciaba la duda y el asombro

La sorpresa, la novedad y la certeza

La soledad visitada

El paréntesis de invierno.

Juntamos palabras, medias verdades,

Cruzamos instantes en un intercambio,

Coloquio limitado por los silencios.

Tras él los años de despego,

La despreocupación y el ¿arrepentimiento?

Las promesas se las lleva el viento.

Quería decirle, padre, que no lamento,

Y a partir de su más absoluto desprecio,

Comunicarle, que las simpatías son mútuas

Y que le guardo un rencor a fuego lento.

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