viernes, 30 de octubre de 2009

Quehaceres.

Quehaceres, algunos más dignos que otros, algunos más olvidados que otros. En la ardúa tarea del camino cotidiano, en la carrera de obstáculos que supone la vida, muchas veces apartamos lo verdaderamente importante y le damos cabida a lo accesorio, a lo estéril y al artificio. Por eso cuando retomamos el rumbo por la senda de lo esencial y de la raiz de un problema, comenzamos a esclarecer todos aquellos nubarrones que no nos permitían avanzar. Teniendo en cuenta a Platón con el relato de La Caverna, podemos entender el conocimiento como esa ráfaga de luz que aclara la oscuridad del entendimiento. Por eso, aunque nuestros quehaceres sean unos más dignos que otros deberíamos cultivar el conocimiento y poner claridad de ideas en nuestras vidas.

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