
Como dice mi hija Marcela,
"tu boca está mojada de arena"
y me parece un bello comienzo
para un poema.
Tu boca está mojada de arena,
tus ojos están brillantes de oscuridad,
tu risa se ensancha con diminutas partículas de tristeza,
tu alegría es una colección de llantos consumados.
Tus besos son áridas expresiones
de este verbo ingrato,
de este preludio de invierno,
de tanta lluvia prisionera
de goces en la vida de los otros.
Tu boca está mojada de arena,
tus suspiros contagian
la tarde y replican a
ese tumulto lleno de silencio.
Respiras sin aire,
andas sin movimiento,
te expresas sin palabras,
únicamente con gestos,
dices verdades mintiendo,
construyes la paz con tormento.
Tu boca está mojada de arena,
y en el reloj dan las doce,
anuncia el nuevo día,
que con esmero,
provoca,
una tormenta sin truenos,
una ventisca sin viento,
una noche sin final,
en el que la arena de tu boca
me otorgue el firmamento,
no compuesto por estrellas,
formado por misterios,
que te dicen que
ya no queda más remedio
que terminar lo que os cuento,
tu boca no tiene arreglo
porque está vacía, sin aliento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario